

Fernando Vacas
La tradición oral y la irrupción de la tecnología, especialmente, a través de las grabaciones sonoras, han marcado un antes y un después en la evolución del flamenco. Esa tradición, como nos alumbra Carlos Martín Ballester ha ido quedando fijada o “recordada” para la posteridad en soportes que luego son escuchados por terceros, estableciendo en determinados casos cánones o reglas musicales y favoreciendo la evolución del flamenco, en todo caso, a través de la creatividad de cada artista.
Por otro lado tenemos la música vanguardista, o avant-garde, que es un estilo musical experimental y poco convencional que busca romper con las convenciones y tradiciones establecidas.
Si nos fijamos, ambos movimientos, uno patrimonio de la humanidad y el otro, llamémoslo cada vez más, popular se caracterizan, aunque desde diferentes ángulos, por la innovación, la búsqueda de nuevas formas de expresión y la exploración de sonidos, estructuras y técnicas a veces poco comunes desafiando las expectativas del público.
El disco de pizarra aparece a finales del siglo XIX con la invención del gramófono. La música electrónica arranca a mediados del siglo XX junto con la cultura del “sampler”
"Sample" puede traducirse como muestra o muestreado, dependiendo del contexto al que se refiera, y eso es lo en lo que Vacas trabaja usando los discos de pizarra digitalizados que le ha proporcionado su compadre Carlos Martín Ballester.
Fernando Vacas, se mueve entre la tradición y la vanguardia. Y en este caso nos va a llevar a un campo en el que se encuentran la música electrónica y las texturas musicales de los sonidos de los discos de pizarra de flamenco escogidos por Carlos Martín Ballester. ¿Cómo? Desde la técnica del sampleado y el minimalismo propio marca de la casa.
Eso traducido a lenguaje musical y estilístico nos lleva al término acuñado por Vacas para esta experiencia: el Minimal Flamenco.
Minimal Flamenco será a partir de ahora para nosotros un subgénero minimalista de acercamiento al flamenco, sin pretender que sea ni palo ni pedanía. Y se va a caracterizar por una estética "esquelética" basada en el uso de la repetición y del desarrollo subyacente de piezas de flamenco de manera ortodoxa. Así se utilizarán un número reducido de elementos o muestreos flamencos enfocándose en la calidad del sonido y la precisión de los ritmos creando un espacio contemporáneo musical que es perfecto para crear un ambiente hipnótico y meditativo en la sala de escucha, permitiendo que los oyentes se pierdan en el compás.
El flamenco nunca ha sido ajeno a la búsqueda y esta vez le ha tocado dar otra vuelta más, siempre a compás y respetando la “jondura” que más nos gusta.
En esta ocasión Vacas celebra y honra esos discos de pizarra, y nos sorprende con obras que van desde Chacón, Manuel Torres hasta la mismísima Niña de los Peines.