Dos bailaores, un escenario íntimo y el duende fluyendo por la sala. El baile que fue y el que es, la experiencia sobria de Ramírez y su virtuoso zapateo enfrentada a la desbordante fuerza, la juventud y la estirpe de Farruquito.

Un comienzo de lujo para el Ciclo Nocturno de Flamenco on Fire. Se colgó el cartel de «no hay billetes» varias horas antes del comienzo, y el público que tuvo la oportunidad de disfrutar mientras cenaba del arte de estas dos figuras del flamenco, quedó impregnado del duende que desprendían los bailaores.