Maestro Sabicas

En memoria
del gran maestro sabicas

Agustín Castellón Campos nace en Pamplona en 1912. Niño prodigio autodidacta, actúa por primera vez en público con sólo ocho años. Desde muy pequeño, el Niño de las Habicas estaba predestinado a romper moldes entre la comunidad flamenca.

“Tenía solamente cinco años cuando empecé a hacer ruidos con la guitarra.” (…)

“Yo nunca tuve maestro, en la vida. Yo cogí la guitarra, me puse a tocar y ahí seguí”.

Maestro Sabicas (Revista Jaleo, San Diego – California, Abril 1981)

El Niño de las Habicas llega a Madrid a comienzos de la década de 1920, y muy pronto su virtuosismo lo convierte en un habitual del Villa Rosa. También viaja asiduamente a Barcelona, donde participa en espectáculos de Ópera Flamenca –y donde hará sus primeras apariciones como solista–, además de realizar diversas grabaciones en la industria del gramófono. Entre el final los años 20 y comienzos de los 30, Sabicas colabora como tocaor con las grandes figuras del Flamenco: la Niña de los Peines, Estrellita Castro, Imperio Argentina, Angelillo, Juanito Valderrama, Niño de Utrera, y muchos otros.

Al año siguiente, Carmen Amaya y Sabicas inician una gira por los principales teatros de Latinoamérica, tras la cual, en 1940 dan el salto a los Estados Unidos. Después de un período de rodaje en salas pequeñas, en enero de 1942 tiene lugar su gran debut en el Carnegie Hall –el New York Herald Tribune recogería en su crítica que “Sabicas consiguió una buena parte de los mejores aplausos de la noche”.

“En el 55, volvimos los dos, Carmen y yo, a Estados Unidos y ya no regresé nunca”. (…)

“Nos costó nuestro esfuerzo y nuestros años, pero ella con su baile y yo con la guitarra conseguimos que el flamenco auténtico se conociera en el mundo entero. Que se conociera y que se apreciara.”

Maestro Sabicas

Tras cinco años triunfando en los mejores escenarios de América del Norte, Sabicas se instala en México, donde al poco tiempo contraerá matrimonio y fruto del cual nacerán dos hijos. Pero en 1955, Carmen Amaya se cruza de nuevo en su vida y lo contrata para una nueva gira por Estados Unidos. En ese momento, Sabicas se traslada con su familia a Nueva York, donde se establecerá definitivamente hasta el final de sus días, y desde donde ejercerá una gran influencia a nivel mundial gracias al gran altavoz que supone triunfar en Estados Unidos.

En 1957, Carmen Amaya finaliza su gira americana y Sabicas comienza una nueva etapa; el Maestro inicia diferentes colaboraciones con el guitarrista Mario Escudero, con el que grabará tres discos y actuará en diferentes ocasiones. Entre ellas, su recital en el Town Hall de Nueva York en mayo de 1959, que según diversos críticos americanos se convertiría el primer recital de guitarra flamenca de la historia, suponiendo un punto de inflexión en la carrera de Sabicas.

“Con Sabicas descubrí una limpieza de sonido que yo nunca había oído, una velocidad que igualmente desconocía hasta ese momento, y en definitiva, una manera diferente de tocar. A partir de aquí, no es que me olvidara de Ricardo, pero sí pude añadir a mi aprendizaje la manera de tocar de Sabicas y la transformé para hacerla mía”

Paco de Lucía

Una carrera como concertista que, aunque limitada durante mucho tiempo al territorio estadounidense (por el miedo a volar del Maestro), tuvo una enorme repercusión en todo el mundo gracias a una prolífica producción discográfica –con más de 40 discos de estudio a lo largo de su carrera– que también se distribuye en Japón, Australia, Inglaterra o Francia. A partir de 1959, cuando sus discos comienzan a llegar a España, Sabicas ejerce una gran influencia en toda una generación de guitarristas flamencos, que descubren una nueva manera de tocar la guitarra. Y pocos años más tarde, en 1963, se producirá un encuentro que cambiaría la historia de la guitarra flamenca; Paco de Lucía conoce en Nueva York al Maestro Sabicas.

“Me gustaría volver, con todo honor, a actuar en Pamplona. Llevo treinta y nueve años sin ver la ciudad en que nací. Tan sólo recordarla y pronunciar su nombre, hace que se me apresuren los pulsos”

Maestro Sabicas (Diario ABC, 1974)

En 1967, Sabicas por fin se atreve a volar; viaja por primera vez a Japón y poco después realiza su primera visita a España, treinta años después de su marcha a América, invitado por la IV Semana de Estudios Flamencos de Málaga. A partir de ese momento, y hasta 1974, el Maestro realizará diferentes viajes a nuestro país, siempre por motivos profesionales. En su última visita, declararía en una entrevista:

Ese deseo se cumpliría ocho años más tarde; Pamplona le dedica sus San Fermines de 1982 y le entrega la Medalla de Oro de la ciudad con un homenaje en el Teatro Gayarre, donde le acompañan Naranjito de Triana y Pepe Habichuela, entre otros. Ese mismo año, el Maestro actúa en el Palau de la Música, como parte del programa del III Festival Flamenco de Barcelona, pero pronto regresa a Nueva York para abrir la primera edición del International Guitar Festival, con un concierto en el Cami Hall de la Columbia.

Hasta que dos años más tarde, Enrique Morente reclama su presencia en el I Cumbre Flamenca, con la que recorrerá varias ciudades de España y Alemania. Y será en 1987 cuando el Maestro Sabicas reciba un merecido homenaje en el Teatro Real de Madrid.

“Yo estaba obsesionado con la idea de hacer esta grabación” (…) “Conocí al maestro hace 20 años, y me acompañó el cante en muchas fiestas, pero no había una grabación de él con sonido actual acompañando cante jondo, clásico. Y yo creía que ese toque debía quedar para la historia, pues sería una lección para los guitarristas que vengan después”.

Enrique Morente

Enrique Morente, gran admirador del Maestro, llevaba algún tiempo obsesionado con la grabación de un disco con Sabicas. En 1989, por fin consigue reunir la financiación e iniciar la grabación de Morente-Sabicas. Nueva York / Granada. Ese mismo año, el Maestro recibe su último homenaje en el Carnegie Hall de Nueva York, donde le acompañarán tanto Morente como Paco de Lucía, y pocos meses después, Sabicas fallece en la ciudad donde había vivido durante más de treinta años.

El gran Maestro Sabicas deja un legado de un enorme valor. Su papel como embajador del Flamenco en todo el mundo y la influencia de su estilo, tanto en sus contemporáneos como en las nuevas generaciones de guitarristas, es incuestionable. Por ello, queremos celebrar su memoria y poner en valor su legado, y a través de la relevancia de sus figura, acercar el Arte Flamenco a nuevos públicos de norte de España, y de otras procedencias.

El Flamenco Viaja hacia el Norte, para celebrar la memoria del Maestro Sabicas.